Cómo construir poder de negociación ante la digitalización educativa

Por Beatriz García González, Secretaria del Sector Educativo, UGT Servicios Públicos y Marta Herráiz Portillo, Jefa de Educación Pública, UGT Servicios Públicos

La digitalización acelerada de las aulas y la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) representan uno de los mayores desafíos normativos, laborales y pedagógicos para los sindicatos de la educación a nivel global. Lejos de adoptar una postura pasiva ante la asimilación tecnológica o una posición puramente reactiva, el Sector de Enseñanza de UGT Servicios Públicos (España) ha desarrollado una estrategia sindical basada en la participación del profesorado, el análisis de evidencias y la negociación colectiva para afrontar los retos que plantea la inteligencia artificial en la educación.

Este modelo metodológico sirve de guía a otras organizaciones del sector educativo y de referencia indispensable para la negociación colectiva con las administraciones públicas. A través de él, se reivindica la necesidad urgente de fortalecer la fuerza sindical para asegurar que la voz de los docentes se sitúe en el centro del diseño de las políticas educativas digitales.

Para UGT Servicios Públicos, la transformación digital de la educación no puede quedar exclusivamente en manos de proveedores tecnológicos o decisiones administrativas unilaterales. Debe formar parte de la negociación colectiva y del diálogo social, garantizando la participación efectiva de las organizaciones sindicales.

A continuación, analizamos en profundidad los elementos clave de la estrategia desarrollada por UGT Servicios Públicos.

Eje 1: Definir un relato político sólido centrado en el factor humano

El primer paso para consolidar la fuerza de negociación sindical consiste en establecer un marco ético, pedagógico y político riguroso que guíe la acción colectiva antes de abordar cualquier debate estrictamente técnico o instrumental. Desde el Sector de Enseñanza de UGT Servicios Públicos, se ha definido con claridad el posicionamiento de la organización para contrarrestar la narrativa puramente mercantilista de las grandes corporaciones tecnológicas:

  • Subordinación de la tecnología a la pedagogía: La tecnología debe ser considerada una herramienta de apoyo y estar estrictamente supeditada a los fines generales de la educación, la mejora de la equidad y la dignificación de las condiciones de trabajo del profesorado. Nunca debe plantearse como un instrumento de imposición unilateral que degrade la calidad del empleo.
  • La irreemplazable relación pedagógica: La interacción humana y afectiva en la relación docente-estudiante se erige como el verdadero motor del aprendizaje autónomo, la madurez intelectual y el desarrollo emocional del alumnado. Ningún software de tutorización o sistema de IA puede sustituir el acompañamiento personalizado, la empatía y la labor orientadora de las plantillas de los centros. no puede sustituir el valor pedagógico y humano de la relación educativa

Con estas premisas, el sindicato logra desplazar el debate fuera de los márgenes estériles de la tecnofobia o la tecnofilia. El foco se sitúa de manera constructiva en cómo se gobierna, regula e introduce la tecnología, blindando siempre los derechos sociolaborales y los principios de justicia social.

Eje 2: El "sindicalismo basado en evidencias" (El diagnóstico de las aulas)

Para confrontar los discursos de las administraciones que a menudo minimizan los riesgos de la digitalización, es fundamental que las propuestas sindicales cuenten con el respaldo de datos empíricos incontestables. Bajo esta premisa de "construir poder a través de evidencias", se diseñó y distribuyó una consulta a gran escala entre noviembre de 2025 y enero de 2026, logrando la participación de 1.376 docentes procedentes de diversas etapas educativas (el 83,9% de ellos desempeñando su labor en la red pública).

El análisis pormenorizado de este diagnóstico arrojó conclusiones sumamente reveladoras que sirven como evidencia clave central en las mesas de negociación:

  • La realidad de la sobrecarga laboral: Frente a la promesa corporativa de que la IA ahorraría tiempo administrativo, el 83,93% del profesorado constató que su implantación incrementa significativamente la carga de trabajo diaria. Esto se debe a tareas emergentes como la constante supervisión de plagios, la necesidad de contrastar la veracidad de contenidos automatizados que presentan errores conceptuales y la obligación de rediseñar las metodologías de evaluación tradicionales parvea adaptarlas a esta nueva coyuntura.
  • Uso asimétrico de las herramientas: El estudio detectó que, aunque el 88,60% de los docentes utiliza sistemas de IA, lo hace con una profunda cautela profesional. El 71,65% limita su uso exclusivo a la fase de planificación y preparación previa de materiales didácticos. Por el contrario, solo porcentajes mínimos confían en la IA para evaluar tareas (11,26%) o para orientar al alumnado (10,10%), protegiendo de forma consciente su propio criterio profesional de evaluación.
  • Riesgos latentes en el rendimiento escolar: Las respuestas de los profesionales encendieron alarmas sobre el desarrollo cognitivo del alumnado: el 86,70% advirtió que la IA propicia el plagio y la falta de esfuerzo cognitivo sistemático, mientras que el 83,57% denunció una pérdida progresiva de pensamiento crítico e independencia intelectual. Asimismo, el 91,77% opina que la IA desregulada dificulta en cierta medida la adquisición de competencias básicas y transversales.

Eje 3: Traducir los datos en propuestas normativas para la negociación colectiva

El principal valor del diagnóstico de la realidad escolar en los sindicatos es su viabilidad práctica. Al recopilar estas evidencias, el Sector de Enseñanza de UGT Servicios Públicos estructuró un Decálogo de Reivindicaciones concebido como un programa de exigencias ante las administraciones educativas y las mesas de concertación social:

  1. Garantía de la autonomía docente: Exigir marcos normativos que blinden la libertad de cátedra y aseguren que la última decisión pedagógica sobre metodologías, contenidos y evaluación recaiga siempre en el docente de forma exclusiva.
  2. Formación pública, continua y regulada: Demandada por el 75,14% del colectivo, la formación sobre el uso técnico y ético de la IA debe ser impartida directamente por la administración, de carácter gratuito y siempre dentro de la jornada laboral oficial, evitando que recaiga sobre el tiempo personal de las plantillas.
  3. Inversión para combatir la brecha digital: Dado que el 45,78% de los participantes teme que la IA aumente las desigualdades de partida, se exige una inversión pública prioritaria en infraestructuras y licencias accesibles para los centros públicos, previniendo que los recursos tecnológicos privados de pago generen nuevas dinámicas de segregación socioeducativa.
  4. Soberanía de datos y ciberseguridad: Atendiendo a la preocupación del 48,54% del profesorado por la privacidad de los menores, se plantea la obligatoriedad de utilizar plataformas institucionales públicas auditables que cumplan con la legislación europea y protejan la información sensible del entorno educativo de intereses comerciales.
  5. Vigilancia y auditoría de la salud laboral: Implementar estudios periódicos y evaluaciones de riesgos psicosociales que midan el impacto del tecnoestrés y la sobrecarga digital en el bienestar físico y mental de los docentes, exigiendo la retirada o corrección de aquellas herramientas que afecten negativamente a las plantillas.

Conclusión: Reforzar la acción sindical para una digitalización al servicio de la educación

La experiencia de UGT Servicios Públicos demuestra que las organizaciones sindicales no pueden ser meras espectadoras del proceso de transformación digital que está experimentando la educación. La implantación de la inteligencia artificial en los centros educativos debe ir acompañada de un marco normativo claro, de un diálogo social permanente y de una negociación colectiva efectiva que garantice la participación del profesorado y de sus representantes en todas las decisiones que afecten a sus condiciones de trabajo y a la calidad de la enseñanza.

La evidencia recogida a través de nuestro estudio confirma que la inteligencia artificial ofrece oportunidades para mejorar determinados procesos educativos, pero también plantea importantes desafíos relacionados con la carga de trabajo, la autonomía profesional, la equidad, la protección de datos, la salud laboral y el desarrollo del pensamiento crítico del alumnado. Ignorar estas cuestiones supondría trasladar al profesorado el coste de una transformación tecnológica que debe estar al servicio de la educación y no al contrario.

Desde UGT Servicios Públicos defendemos una digitalización responsable, ética e inclusiva, en la que la tecnología complemente, pero nunca sustituya, el papel esencial del profesorado. La innovación solo tendrá sentido si contribuye a fortalecer la educación, mejorar las condiciones laborales de quienes la hacen posible cada día y garantizar una enseñanza de calidad para todo el alumnado. Ese es el compromiso que seguiremos defendiendo en todos los ámbitos de negociación y diálogo social.

Documento de referencia

Para analizar detalladamente la metodología de la encuesta, los análisis sectoriales cruzados y las propuestas completas de nuestro estudio, puedes acceder aquí al Informe de Resultados: Impacto de la Inteligencia Artificial en la Profesión Docente.